Soneto 69

Sonnet 69 – William Shakespeare

 

Those parts of thee that the world’s eye doth view,
Want nothing that the thought of hearts can mend:
All tongues (the voice of souls) give thee that due,
Uttering bare truth, even so as foes commend.
Thy outward thus with outward praise is crown’d;
But those same tongues that give thee so thine own
In other accents do this praise confound
By seeing farther than the eye hath shown.
They look into the beauty of thy mind,
And that, in guess, they measure by thy deeds;
Then (churls) their thoughts, although their eyes were kind,
To thy fair flower add the rank smell of weeds:
But why thy odour matcheth not thy show,
The solve is this, that thou dost common grow.

 

Soneto 69

 

Esas partes de ti, que ve el ojo del mundo,
nada piden, que pueda, reponer el instinto.
Las lenguas y las almas, te dan ese tributo,
esa verdad desnuda que aceptan tus rivales.
Coronan tu fachada con loas exteriores,
pero las mismas lenguas, que te dan lo debido,
con diversos acentos, cambian esos elogios,
escrutando más lejos, de lo que el ojo muestra.
Miran en tu interior, la beldad de tu alma,
y a esta, en conjetura, por sus acciones miden,
cuando sus rudas mentes y benévolos ojos,
añaden a tu rosa, hedor de malas hierbas.
Mas porque a tu apariencia, tu olor no corresponde,
el resultado es este: Que creces entre el vulgo.

 

Transcreaciones

 

The Shame (Sonnet 69) by Daljit Nagra

 

I still feel stuck on my ex.

For an age of the drawn-out divorce

her arrowed sighs made blood of my

name. This way she kept in line

with our tribe and survived her kismet                               fate

as the victim. I rightly deserved to

swallow my tongue on desertion

that meant the voice, the body

of my wife lay bare.

 

 

I feel stuck on the day

I came across her. She braved a

Hello. Nothing broke forth except I recalled

the barbs, being barred from our child.

The way she gave her heart to the sacrifice;

the widow’s martyrdom in whites

for a halo of weeds, that weep:

even your mother bows before

me O boy of Death.

 

Vergüenza (Soneto 69) por Daljit Nagra

 

Sigo clavado con mi ex.

En el espíritu de la era del divorcio alargado

sus quejidos flechados lograron sacar de mi nombre

sangre. Así logró no romper filas con

nuestra tribu y sobrevivir su destino                                 hado

como víctima. Merecía con todo derecho

tragarme la lengua a partir del abandono

que implicó dejar al desnudo la voz,

el cuerpo de mi esposa.

 

Sigo clavado en el primer día en que

nos cruzamos. Ella se atrevió a decirme

Hola. No irrumpe más que el recuerdo

del oprobio, de tener prohibido ver a nuestro hijo.

La manera en que cedió el corazón al sacrificio;

ese martirio de viuda vestida de blanco

por una corona de yerba mala, que llora:

hasta tu madre se inclina ante

mí, Oh niño de la Muerte.

 

Herrerías (Soneto 69) por Rocío Cerón

 

Forma y desmesura en la catástrofe;

iluminación cenital sobre tu cuerpo

voces y elogios al reflejo. Óptica. Sólo óptica.

Alaban de ti la piel intacta, la redondez de las nalgas, la sapiencia y estrechez de la cintura. Mamacita de puro lustre.

Nada bello hay en el cascajo. Nada de tiento. La luz muestra.

De ti, esas partes, ocultas al ojo público,

que hacen trizas corazón, hígado o glande,

y lastran entrañas de bilis;

vidrio roto son, botella de mezcal abre heridas.

Ayúntate aquí entre calores, ayúntate entre el clamor de los otros que miran benévolos tu cuerpo y alzan la ceja y miden con sangre tus quereres.

Ese, tu verdadero olor, tu sima cierta,

hiel y ajenjo de felina parda: desgarro de muslo y mirada.

Cuerpo y humor no son lo mismo.

Hierba vulgo, suplicante tierra -hombre, mujer, animal monstruoso:

tú, yo o aire eterno en la habitación de un nosotros

vuelve, vuelve a tu lodo herido.

 

Wrought Iron (Sonnet 69) by Rocío Cerón

 

Catastrophic form and excess;

limelight on your body,

voices and reflection praised. Optics. Only optics.

They extoll your intact skin, rounded buttocks, sagaciously narrow waist. A bombshell who glows pure.

There is nothing beautiful about rubble. Nothing to care about. As light reveals.

Yours, these parts hidden from the public eye

that shatter liver, heart, or glans,

that overburden entrails with bile

are broken glass, a wound-opening bottle of mescal.

Shoulder your yoke here in hot weather, shoulder your yoke amid the clamor of those who view your body benevolently and raise an eyebrow while measuring your wants in blood.

That, your true smell, your clear chasm,

your dark feline gall and wormwood: your thigh and gaze torn.

Body and humor are not one and the same.

Common grass, beseeching earth -man, woman, monstrous animal:

Me or you, or eternal air in a room for two

go back, back to your wounded mire.

 

Versión en español de sonetos de Shakespeare: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Edición: Ramón García González.

Traducción de poemas transcreados: Tanya Huntington.